1. Analizamos tu caso
Escuchamos tu situación en un primer estudio de viabilidad, sin coste y sin compromiso: qué deudas tienes, con quién, desde cuándo y qué ingresos entran en casa. Con eso te decimos con franqueza si la Ley de Segunda Oportunidad encaja en tu caso o si hay otra vía mejor.
En esa primera conversación no hace falta que traigas nada preparado. Basta con que nos cuentes por encima cuánto debes, a cuántos acreedores y qué entra en casa cada mes. A partir de ahí somos nosotros los que preguntamos, porque hay detalles que casi nadie menciona por su cuenta y que cambian el planteamiento: si alguien te avaló, si hay bienes a medias con otra persona, si has vendido algo en los últimos años o si parte de la deuda es con Hacienda o la Seguridad Social.
El resultado de este paso es una respuesta clara: tienes caso y este es el escenario probable, o no lo tienes y estas son las alternativas. Si vemos que el procedimiento no te conviene, te lo decimos y ahí acaba. No aceptamos casos que no vemos viables.